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En el norte de Italia |
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Ministro provincial |

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San
Antonio era muy estimado por sus hermanos franciscanos:
así a los ya numerosos deberes se le añadió
el encargo de ministro provincial del norte de Italia,
incluida Romaña. ¿Quién le dio dicho
encargo? La historia en este caso nos da pocos testimonios.
En cuanto a la duración, la mayor parte de los
estudiosos antonianos sostienen la hipótesis de
que duró unos tres años, de 1227 a 1230.
También
en esta nueva tarea, Antonio destacó por su
espíritu y su servicio de fraternidad, sosteniendo,
estimulando y guiando a sus hermanos, con el ejemplo
y con las admoniciones.
Una fuente cierta nos dice que fue superior provincial
hasta mayo de 1230.
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La amistad con Tomás de San Víctor
En
su actividad de ministro provincial de Italia septentrional
se supo mantener fiel al carisma de San Francisco
poniéndolo en la compleja y cambiante realidad
de los tiempos y lugares. Con las estructuras jerárquicas
cultivó relaciones de verdadero católico,
evitando conflictos y alimentando un clima de armonía.
Es prueba de ello la participación personal del
obispo de Padua en la cuaresma antoniana de 1231, como
tampoco fue un hecho al azar que la canonización
rápida del Santo no estuviera dificultada por
propuestas o limitaciones.
Un segundo objetivo de la acción pastoral volvía
a proponer armonizar la actividad de la recién
nacida orden franciscana con la de las viejas órdenes
religiosas. Siguiendo su estancia en Francia, lo
habíamos dejado en Solignac, donde fue acogido
como en su propia casa por los monjes.
Mantuvo
también una buena relación con los antiguos
hermanos agustinos. Haciéndose franciscano,
Antonio no quería cortar con el pasado; al contrario,
mantuvo todo lo válido que había recibido
y amado en aquellos años en San Vicente y en
Santa Cruz. No en vano su relación de amistad
más intensa, durante sus años en Italia,
fue con el parisino Tomás de San Víctor,
abad de San Andrés en Vercelli.
Antonio,
ya elegido superior, visitando las comunidades menores,
tuvo la posibilidad de ir a Vercelli, donde se quedó
algunas semanas para predicar y encontrarse con Tomás
de San Víctor. Éste había llegado
a Vercelli en 1220, había sido nombrado prior
de San Andrés en 1224, y obtuvo el título
de abad en 1226.
No
se puede dudar de la fiel amistad que unió, en
la vida y en la muerte, a Antonio y al abad Tomás.
Las fuentes presentan a los dos santos en una recíproca
relación de maestro-discípulo, de igual
a igual, de maestro a maestro, a través de intercambios
de experiencias intelectuales.
Apóstol
de paz
En
Padua, durante el corregimiento del veneciano Giovanni
Dandolo (29 de junio de 1229 - 28 de junio de 1230)
la calma y la paz tan deseadas florecieron en la región.
Pero, oigamos que nos dice un contemporáneo,
el notario paduano Rolandino:
"Durante
un año más o menos las ciudades de la
Marca Trevisana gozaron de tal paz, que casi todos estaban
convencidos de que a partir de aquel momento no habría
más estados funestos y guerras en la región.
Unos religiosos animaban espiritualmente a casi toda
la población, elevándola a las realidades
celestes a través de la predicación. Y
fue en aquel momento, entre otros religiosos y justos,
que llegó el beato Antonio, y en diferentes localidades
de la Marca anunció la palabra de Dios con voz
cautivadora".
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La
redacción de los Sermones |
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La
Assidua, la primera biografía de San Antonio, afirma que Antonio
escribió sus Sermones para los domingos durante una estancia
en Padua, donde también nació un profundo afecto
entre sus habitantes y él, pero en vano buscaremos una expresión
cronológica precisa, ya que el "cuando" no lo sabemos
con precisión. En cuanto al lugar de residencia, es Santa María
Mater Domini. Ninguna base documental apoya la candidatura de la Arcella,
ubicación que defienden varios estudiosos de la vida de Antonio,
pero que no aportan ninguna prueba. La Assidua (11,7), hablando del incansable
celo por las almas que pedía Antonio para darse por completo al
apostolado, añade que él seguía con el
trabajo pastoral hasta que caía el sol, muy a menudo quedándose
en ayunas. Predicaba, enseñaba, escuchaba las confesiones.
En su apostolado, San Antonio estaba acompañado por algunos compañeros,
y en el último periodo por el beato Lucas Belludi.
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Predicador
apostólico
Fue en ocasión
del capítulo general de 1230, que tuvo lugar durante la
traslación de los restos de San Francisco a la nueva Basílica
levantada en su honor, que fray Antonio de Lisboa fue liberado
de sus ocupaciones por el gobierno de la orden.
Por la grande estima de la que gozaba por parte de los responsables de
la Orden menor, se le concedió la nueva tarea de "predicador
general", con la facultad de dirigirse libremente a cualquier
parte creyese oportuno, y fue elegido previamente, con otros seis
hermanos franciscanos, para representar a la Orden delante de Gregorio
IX.
En
la evolución del franciscanismo
¿Tuvo
Antonio contactos personales con Gregorio IX? ¿Cuándo
y por qué motivo tuvo que ir a la curia papal? ¿Qué
posición tomó en las cuestiones que concernían a
la evolución de la Orden? ¿Qué tipo de relaciones
tuvo con el líder franciscano, fray Elías? Las fuentes nos
indican una única cuestión urgente de familia en la cual
estuvo implicado el Santo: la que constituyó el problema-crisis
del capítulo general de Asís de mayo de 1230. O sea,
qué valor jurídico había que atribuir al Testamento
dictado por el fundador, San Francisco, poco antes de su muerte. Y
cómo se podían solucionar las dudas provocadas por algunos
puntos de la Regla franciscana, que en la rápida y vertiginosa
evolución de la Orden suscitaba perplejidad y tensiones. Antonio
formó parte de la delegación designada por el Capítulo
general para debatir dichas cuestiones y pedir consejo al Pontífice..
Durante esa
estancia, parte en Roma, parte en Anagni, Antonio se dio a conocer en
altísimo lugar por la eminente santidad y la extraordinaria ciencia
bíblica, y esto en los coloquios privados con los diversos dignatarios,
y no fue menos en las reuniones, en las conferencias espirituales y en
la homilías. Por orden de Gregorio IX, Antonio dirigió un
discurso a una multitud de peregrinos, llegados a la ciudad eterna desde
diferentes puntos del mundo cristiano. Sucedió que, en virtud de
un prodigio parecido al ocurrido a los Apóstoles el día
de Pentecostés, todas las personas que lo oyeron, lo oyeron hablar
en sus propias lenguas.
Una falsa
tradición franciscana del siglo XIV dice que Gregorio IX invitó
a Antonio a quedarse a su lado. "Él, humildemente renunciando
a tal honor, para dedicarse al bien de las almas, después de haber
obtenido la bendición apostólica, eligió aislarse
en la Verna. Allí se quedó durante algún tiempo,
consagrándose a la predicación y a la penitencia. De allí,
se dirigió a Padua".
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| Antonio franciscano |
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¿Qué relación había entre Antonio y los responsables
de la Orden franciscana? Los hagiógrafos se preocuparon de presentar
a Antonio interesado en sí mismo, como apartado del movimiento franciscano.
Podemos pensar que, reinando entre los frailes, durante la fase inicial,
una evidente no homogeneidad, el sentido de pertenencia era decididamente
débil. En el fondo, el documento oficial, absoluto, de identidad,
la Regla, era de finales de noviembre de 1223. Antonio y Elías,
por índole, temperamento moral y madurez evangélica, se nos
presentan como muy distantes. |
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Vivieron
en órbitas muy lejanas la una de la otra. No sabemos qué
lugar ocupaba en la piedad y en las muchas actividades de Antonio el Pobrecillo
de Asís. En sus Sermones no usa nunca su nombre, lo que nos hace
ver un poco de misterio, especialmente cuando se trata de una obra tan
extendida y publicada después de la canonización del Seráfico.
Antonio fue un moderado, que se esforzaba en conjugar la fidelidad
al carisma franciscano con las solicitudes de los distintos ambientes
donde llevaba su tarea pastoral.
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