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Comparando
el más antiguo "retrato", a la izquierda,
pintado al fresco en el presbiterio de la Basílica,
y la reconstrucción científica de su rostro,
a la derecha, se nota inmediatamente una marcada diferencia.
¿Cómo se explica?
El
arte ha impuesto, a lo largo de los siglos, imágenes
muy diferentes. A los artistas no tenemos que pedirles
prestaciones de objetividad histórica. Sus interpretaciones
están condicionadas por la sensibilidad de su época,
por la orientación hagiográfica prevalente y
por la solicitud del público devoto.
Los artistas son llevados, por antigua tradición, más
que a representar a un santo en su corporeidad terrestre,
en su espesor histórico, a representarlo en su actualidad
de habitador del cielo, de uno que ha llegado a su meta
eterna, de un intercesor inmerso en la gloria de Dios. Y por
esto encontramos, por ejemplo, el acento de la eterna juventud,
una cierta inmaterialidad, un intento transfigurativo.
¿Cómo
era el hombre "frater Antonius"?
El
biógrafo franciscano de la Vita prima
nos dice que San Antonio poseía una cierta corpulencia
natural y que su cuerpo estaba debilitado por la continua
enfermedad. La leyenda llamada Raymundina
interpreta esta última como "hidropesía".
Sabemos que este término ha tenido distintos significados
a lo largo de los siglos, por lo que hoy no sabemos qué
valor atribuir a dicha palabra.
Después
del último reconocimiento de sus restos mortales
(enero de 1981), el equipo de especialistas que hicieron
un minucioso análisis, nos ofrece valiosas informaciones.
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Medía
1,71 metros, o sea era bastante más alto
que la media de aquel tiempo, que era de 1,62-1,65.
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La
cabeza era de forma dolicocéfala, es decir,
alargada, con una capacidad cránica
considerable (cmc 1.650).
-
No
tenía una cara redonda, sino estrecha
y larga,
-
La
barbilla era pronunciada, alta, fuerte, un
poco cuadrada.
-
Los
ojos eran grandes y profundos,
-
La
nariz aguileña,
-
El
cabello negro,
-
La
dentadura sana y regular. Tenía todos
los dientes conservados, ni siquiera una caries: lo
que es un punto a favor de la dieta vegetariana
que seguía.
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La
estructura física no era excesivamente
robusta en las extremidades superiores, pero estaba
bien proporcionado, con manos largas y dedos finos,
delicados; más desarrollada y fuerte en las
extremidades inferiores, a causa de su incesante
caminar.
- Las
rodillas evidencian señales de todo el tiempo
que pasó rezando. Era por lo tanto un hombre
bastante guapo, normal, de pura raza atlántica-mediterránea,
de un aspecto noble y fino.
-
El
Santo de los milagros sin embargo no fue un milagro
de salud.
Se preocupaba por la salud de los demás, y pasaba
por alto la propia. Debía poseer una gran resistencia.
Dice padre Doimi: "El rígido tenor de vida,
la rudeza de la penitencia, el extenuante ministerio
de las confesiones y de una predicación sin respiro,
autorizan a pensar que el Santo tenía por
naturaleza una robusta constitución física,
aunque murió joven. Las terribles fiebres de
África le dejaron secuelas, y quizás
hay que buscar en éstas la razón última
de su habitual enfermedad y de su muerte.
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