Página de inicio Página de inicio Basílica de san Antonio

San Antonio
La vida
Su retrato
el rostro
la personalidad
el perfil espiritual

La Basílica
Mensajero de san Antonio
Querido San Antonio
Ofrendas y donaciones
Caridad antoniana
Oficina de prensa
Comunidad Web
Cultura y formación

La Basílica de San Antonio
www.caritasantoniana.org
Casa del Pellegrino

El rostro
 


Comparando el más antiguo "retrato", a la izquierda, pintado al fresco en el presbiterio de la Basílica, y la reconstrucción científica de su rostro, a la derecha, se nota inmediatamente una marcada diferencia. ¿Cómo se explica?

Anonimo, La cosiddetta "Vera effige (o ritratto)" di sant'Antonio, sec. XIV C. Cremesini, Busto che ricostruisce il volto di sant'Antonio sulla base della ricognizione del 1981

El arte ha impuesto, a lo largo de los siglos, imágenes muy diferentes. A los artistas no tenemos que pedirles prestaciones de objetividad histórica. Sus interpretaciones están condicionadas por la sensibilidad de su época, por la orientación hagiográfica prevalente y por la solicitud del público devoto.

Los artistas son llevados, por antigua tradición, más que a representar a un santo en su corporeidad terrestre, en su espesor histórico, a representarlo en su actualidad de habitador del cielo, de uno que ha llegado a su meta eterna, de un intercesor inmerso en la gloria de Dios. Y por esto encontramos, por ejemplo, el acento de la eterna juventud, una cierta inmaterialidad, un intento transfigurativo.

¿Cómo era el hombre "frater Antonius"?

El biógrafo franciscano de la Vita prima nos dice que San Antonio poseía una cierta corpulencia natural y que su cuerpo estaba debilitado por la continua enfermedad. La leyenda llamada Raymundina interpreta esta última como "hidropesía". Sabemos que este término ha tenido distintos significados a lo largo de los siglos, por lo que hoy no sabemos qué valor atribuir a dicha palabra.

Después del último reconocimiento de sus restos mortales (enero de 1981), el equipo de especialistas que hicieron un minucioso análisis, nos ofrece valiosas informaciones.

    1. Medía 1,71 metros, o sea era bastante más alto que la media de aquel tiempo, que era de 1,62-1,65.

    2. La cabeza era de forma dolicocéfala, es decir, alargada, con una capacidad cránica considerable (cmc 1.650).

    3. No tenía una cara redonda, sino estrecha y larga,

    4. La barbilla era pronunciada, alta, fuerte, un poco cuadrada.

    5. Los ojos eran grandes y profundos,

    6. La nariz aguileña,

    7. El cabello negro,

    8. La dentadura sana y regular. Tenía todos los dientes conservados, ni siquiera una caries: lo que es un punto a favor de la dieta vegetariana que seguía.

    9. La estructura física no era excesivamente robusta en las extremidades superiores, pero estaba bien proporcionado, con manos largas y dedos finos, delicados; más desarrollada y fuerte en las extremidades inferiores, a causa de su incesante caminar.

    10. Las rodillas evidencian señales de todo el tiempo que pasó rezando. Era por lo tanto un hombre bastante guapo, normal, de pura raza atlántica-mediterránea, de un aspecto noble y fino.
    11. El Santo de los milagros sin embargo no fue un milagro de salud. Se preocupaba por la salud de los demás, y pasaba por alto la propia. Debía poseer una gran resistencia. Dice padre Doimi: "El rígido tenor de vida, la rudeza de la penitencia, el extenuante ministerio de las confesiones y de una predicación sin respiro, autorizan a pensar que el Santo tenía por naturaleza una robusta constitución física, aunque murió joven. Las terribles fiebres de África le dejaron secuelas, y quizás hay que buscar en éstas la razón última de su habitual enfermedad y de su muerte.



 Vuelve al inicio de la página           Señala esta página



© 2008 PPFMC Messaggero di S.Antonio Editrice
Via Orto Botanico, 11 - 35123 Padova (Italy) - P.Iva 00226500288
email:info@santantonio.org