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Reconocimiento de 1263 |
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El
Santo fue enterrado en Padua, en la pequeña
iglesia de Santa María Mater Domini, su refugio
espiritual en los periodos de intensa actividad apostólica,
el martes 17 de junio de 1231. Al final de los
sentidos funerales, el cuerpo del Santo fue depositado
en la pequeña iglesia del convento franciscano
de la ciudad; probablemente no fue enterrado, al contrario,
pusieron sus restos un poco elevados, para que los devotos,
cada vez más numerosos, pudieran ver y tocar
el arca-tumba.
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La traslación más importante tuvo lugar
el 8 de abril de 1263, cuando, acabada una fase
decisiva de la construcción de la nueva iglesia,
se trasladó el venerado cuerpo.
San Buenaventura de Bagnoregio, entonces superior
general de los franciscanos, presidió la ceremonia.
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Al examinar los restos sagrados, antes de ponerlos en
una nueva caja de madera, se dio cuenta de que la lengua
del Santo estaba incorrupta.
Al
hacer este descubrimiento San Buenaventura exclamó:
"Oh lengua bendita, que siempre bendijiste al Señor,
e indujiste a los demás a bendecirlo; ahora vemos
con claridad cuántos méritos adquiriste
ante Dios".
En
aquella ocasión el arca con los restos mortales
del Santo fue colocada seguramente en el centro del crucero,
debajo de la actual cúpula cónica (del Ángel),
delante del presbiterio. |
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