Página de inicio Página de inicio Basílica de san Antonio

San Antonio
La espiritualidad
san Antonio franciscano
Francisco y Antonio
diferencias y originalidad
elementos comunes
Antonio franciscano
Antonio, hombre pobre
Antonio, hombre misionario
Antonio, hombre contemplativo
Antonio, hombre eclesial

La Basílica
Mensajero de san Antonio
Querido San Antonio
Ofrendas y donaciones
Caridad antoniana
Oficina de prensa
Comunidad Web
Cultura y formación

La Basílica de San Antonio
www.caritasantoniana.org
Casa del Pellegrino

Antonio franciscano
 


Giotto, San Francesco appare ad Arles, 1296-1300 El particular franciscanismo de Antonio es un aspecto aún por explorar del todo. Él se formó en ambientes bien diversos, estaba dotado de temperamento, ópticas espirituales diversas (que no es sinónimo de adversas) para ser un satélite de Francisco, estando con él como la luna está con el sol. También los primeros compañeros entraron en el grupo de los "Penitentes de Asís" en edad adulta, pero compartieron años de vida con Francisco, recibieron su influencia, tuvieron el modo de desarrollar sus creatividades y sus carismas, pero en armonía con el guía, participando en la misma aventura evangélica.

Tener presente que no existe un "tipo conforme a la norma" franciscana: no se es discípulo de Francisco sino de Cristo, único maestro, con quien el propio Francisco está relacionado. Se puede ser un llamado discípulo del Poverello, en cuanto él mismo no tiene otro guía que el Unigénito de Dios, único Salvador y Redentor, única Vía-Verdad-Vida.

En su nueva condición de fraile menor Antonio llevó su formación de canónigo agustiniano, pero asimiló de inmediato también los valores propuestos por la familia minorítica. Fueron justamente esos valores los que lo iluminaron y lo hicieron entender que Dios lo quería en otro camino. Justamente estos valores, nacidos del corazón de Francisco y transmitidos a sus frailes, hacen de Antonio un franciscano.

La proveniencia extranjera de Antonio, su formación, sus dotes, llevaron a la naciente Orden una providencial "contaminación", casi un alma complementaria. Antonio no ha vivido la experiencia de la primitiva fraternitas, Antonio forma parte de una línea del minoritismo internacional y del valle del Po, crecido más bien lejos de la Umbría y de Francisco, madurado en la actividad apostólica en estrecho vínculo con la curia romana, con los frailes predicadores, con los ambientes de estudio y con las iglesias locales.

La novedad introducida por éstos estuvo en la asunción directa de tareas de reforma eclesiástica, guiada por Roma, extrañas a Francisco y al grupo inicial de sus discípulos para quienes valía el testimonio evangélico y nada más. Con ellos la línea del compromiso pastoral de guía, enseñanza, educación y formación en la iglesia y en la sociedad prevalecía netamente sobre aquella pura y simple profesión del Evangelio entre los pobres y los marginados en una vida de servicio y de humilde sumisión. (Rigon)

También desde un punto de vista iconográfico se nota la importancia de San Antonio. Después de 1230 Francisco y Antonio son representados en el mismo modo y en las mismas dimensiones. También en los vitrales de Asís aparecen juntos con los fundadores de la Iglesia, es decir, con los apóstoles; diez apóstoles acompañan a los dos fundadores de la Orden Franciscana; en la iconografía es también curioso que con frecuencia Antonio venga representado con la cruz del Salvador, como San Francisco con un libro y la cruz.

Aquí se notaban también diferencias significativas: Francisco representa el sueño imposible y el encuentro directo con Dios sine glossa, Antonio es "aquel que se compara con las necesidades concretas de una doliente humanidad en peligro, en neta contraposición con Francisco, protagonista de episodios simbólicos donde en cambio el interlocutor es Dios", al menos a partir de la lectura iconográfica de los vitrales de Asís que ofrecen claves de lectura justamente del primitivo franciscanismo. Si Francisco muestra la herida del costado estigmatizado y bendice, teniendo en mano un libro decorado con la cruz y el Evangelio, Antonio con ambas manos sostiene el libro sin ornamentos, casi como para simbolizar la cultura, la ciencia, el mundo de los doctos.

Además de estas repetidas lecturas históricas, ¿Cuáles principales rasgos franciscanos podemos observar en San Antonio? De éstos, vemos cuatro juntos: la pobreza, la condición de misionario, la dimensión contemplativa y la eclesial.



 Vuelve al inicio de la página           Señala esta página



© 2008 PPFMC Messaggero di S.Antonio Editrice
Via Orto Botanico, 11 - 35123 Padova (Italy) - P.Iva 00226500288
email:info@santantonio.org