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¿Qué
estructura presenta el sermón antoniano?
San
Antonio sigue este orden:
1.
expone el texto sagrado según el sentido
literal y las diferentes aplicaciones espirituales:
alegórica, moral y mística;
2.
articula el Sermón propiamente dicho, el cual
se compone del prólogo, de la exposición
del tema y del epílogo, todo concebido
como instrumento para exponer la doctrina y exhortar
a los oyentes a aplicarla en la vida;
3.
sigue de cerca el uso que se hace de la Sagrada Escritura
en la liturgia; esto ofrece la oportunidad de comentar
en cada sermón nada menos que cuatro argumentos,
tomados de la Biblia: una narración del Antiguo
Testamento propuesta por el oficio divino, el
introito, la epístola y el evangelio
tomados de la misa dominical. De esta manera en el transcurso
de un año se trata toda la Sagrada Escritura;
4.
comenta la Escritura con las concordancias que de
nuevo reúnen entre sí los cuatro temas del
sermón y explican cada uno de los temas introduciendo
otras citas de la Sagrada Escritura. La concordancia
consiste en explicar la Sagrada Escritura por medio de la
Escritura misma. Una sentencia del evangelio es explicada
con una sentencia del Antiguo o del Nuevo Testamento, y
así se procede con todos los demás argumentos.
De
esta forma -informa el Santo- hemos construido una cuadriga
que, como aquella de Elías, alzará el alma
de las cosas terrenas llevándola a una celestial familiaridad
con aquellas del cielo (ver Prólogo, n. 5).
Por
lo tanto la obra de San Antonio, ya sea por el objetivo
que se ha fijado como por el método seguido, puede
ser definida como un tratado de doctrina sagrada tomada
de la Escritura y no una simple serie de Sermones
concebidos como prédicas. Tiene sólo la estructura
exterior del sermón. Ésta es sólo
un género literario, o sea un método para impartir
la enseñanza. Es la Sagrada Escritura la que presta
toda la estructura interior y esencial.
San
Antonio no llama jamás a su trabajo "Sermones",
sino sólo opus, obra. Además,
que es un tratado de toda la Escritura se deduce del
hecho de que él no parte del primer domingo de Adviento
como hace el año litúrgico, sino del domingo
de Septuagésima (tres domingos antes de Cuaresma) en
el cual en el oficio divino se comenzaba a leer la Sagrada
Escritura, partiendo del libro de Génesis: "Al
principio Dios creó el cielo y la tierra" (Gén
1,1). El Santo mismo lo confirma en el prólogo antepuesto
al primer domingo después de Pentecostés.
LLa
lengua de los Sermones es el latín medieval,
es decir, de la baja latinidad. Presenta una cierta elegancia.
No es un latín burdo.
El
Santo comienza sus Sermones con la fórmula
litúrgica: "En aquel tiempo: Dijo Jesús
";
o también: "En aquel tiempo: Mientras una gran
muchedumbre
"
El
prólogo de los Sermones tiene varios inicios:
"Se lee en el primer Libro de los Reyes
";
"Encontramos en el tercer Libro de los Reyes
";
"Salomón, en el Eclesiastés, se dirige
a los predicadores diciendo
"; "Dice Juan en
el Apocalipsis
"; "Dice el Señor por
boca de Isaías
"
La división del tema es enunciada con las palabras:
"Observa que en este evangelio se ponen en evidencia
dos argumentos
"
Después
entra en argumento con las palabras "Dicamus ergo
".
Y después de haber hecho algunas citas concordantes,
regresa al tema principal, es decir, a las palabras del evangelio,
del cual hace un breve resumen. He aquí un ejemplo:"Tal
es la justicia que hace justos a los penitentes de la cual
el Señor dice:"Si vuestra justicia no es mayor
que la de los fariseos, etc. Y observa que la justicia es
aquella por medio de la cual, con juicio imparcial, se da
a cada cual lo suyo" (Sermón del VI domingo después
de Pentecostés).
La
exposición del tema, tanto principal como secundario,
comienza con las palabras: "Observa que", y similares;
en cambio, cada una de las partes del tema comienza con la
palabra "ítem": igualmente, así también,
etc.
La
explicación del nombre ocupaba el primer lugar
en la ilustración del tema, pero también la
cosa indicada por el nombre exigía ulteriores explicaciones.
También San Antonio seguía este método,
y en efecto en el prólogo general advierte que ha explicado
las etimologías y la naturaleza de algunos
elementos como ornamentación de sus Sermones para
facilitar la mejor comprensión del argumento tratado:
"
al inicio de cada evangelio hemos antepuesto un
prólogo apropiado y hemos introducido aquí y
allá descripciones de elementos naturales y de animales
y etimologías de nombres, interpretados en sentido
moral" (Prólogo, n. 5).
Antonio
tomó la interpretación de los nombres de la Glosa y
de otras fuentes; las etimologías de Isidoro;
las descripciones de la naturaleza de las cosas todavía
de Isidoro y de otros autores. Las descripciones de la naturaleza
de los animales, de sus cualidades, introducidas con las palabras
"dice la Historia Natural" son tomadas de la obra
Los animales de Aristóteles, o de la
obra Polistoria de Solino.
En
los Sermones del medioevo los ejemplos se referían
para confirmar la exposición del tema y se narraban
principalmente al final del sermón. En el sentido exacto,
los ejemplos consistían en hechos de la Sagrada Escritura
y de la vida de los santos, pero en el amplio sentido eran
ejemplos también los usos y las costumbres de la gente,
eventos que suceden día a día, dichos de los
paganos, fábulas, descripciones de cosas y de animales.
Los dichos de los paganos son presentados con las palabras:
"dice el Filósofo", las historias y las fábulas
con las palabras "se dice", "dicen", "se
cuenta", etc.
El
epílogo, es decir, la conclusión del sermón,
consiste en una oración para pedirle a Dios aquellos
bienes de los que se ha hablado en el sermón.
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