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¿Por
qué San Antonio escribió los Sermones?
Como por obediencia había comenzado en Romaña
el ministerio de la predicación, así empezó
a compilar los Sermones, por obediencia al obispo de Ostia,
Rainaldo de Jenne, futuro papa Alejandro IV. San Antonio también
se sintió motivado por un vivo sentimiento de caridad
hacia las perseverancias formativas de sus hermanos.
En efecto, con el advenimiento de la pequeña escuela
teológica entre los minoritas de Bolonia, a fines de
1223 o al inicio del 24, Antonio se convertía en
el protagonista de la evolución intelectual de la Orden
con el permiso escrito de San Francisco.
Gracias
a la difusión de los estudios sagrados, se operaba
una profunda transformación en la "gente pobre",
con consecuencias imprevisibles y también revolucionarias
(se entiende que no todas en sentido positivo) para la entera
fraternidad y para el ideal originario del movimiento seráfico.
De una corriente espontánea caracterizada por
una absoluta sencillez y pobreza, de una resuelta decisión
de los "últimos", la de los Menores, se convertía
con un rápido paso de los años y tratando de
no renegar de la huella primitiva impresa por el Poverello,
en una corporación de doctos, una expresión
entre las más importantes de la "inteligencia"
del medioevo occidental. Antonio fue el pionero de esta gran
transformación, aportándole toda la riqueza
de la propia formación monástica agustiniana.
Es
el tipo de formación que él recibió en
el monasterio de Santa Cruz en Coimbra. En el interior
de esta corriente teológica, llegada a los monasterios
en el período de máximo esplendor justamente
en el siglo XII, se observa un cierto pluralismo en los diferentes
monasterios.
Pero en estas teologías hay un denominador común:
promueven toda la experiencia de Dios en el amor y la pietas
- simplicitas - humilitas de los monjes y de
los canónigos regulares. Estamos ante una concepción
de la teología del todo similar a la de San Agustín,
que responde plenamente al espíritu franciscano.
Los
Sermones que nosotros poseemos no son los que San Antonio
pronunció a viva voz ante el pueblo. Son más
bien el fruto de una doble fatiga: la enseñanza
impartida a los frailes y la predicación a los fieles.
Por
lo tanto presentan un doble aspecto, escolástico
y pastoral.
Escolástico,
porque reflejan el método usado en la enseñanza
y en la formación de los frailes. La enseñanza
se refería al ministerio de los sacramentos y de la
predicación que después sus alumnos u oyentes
habrían ejercitado entre los fieles.
Pastoral,
porque reclaman la predicación hecha a los fieles.
Si
el fin general de los Sermones, como se deduce
del prólogo, es el honor de Dios y el bien de las
almas, el fin específico es la instrucción de
los hermanos y el deseo de ofrecerles una ayuda para su vida
religiosa, además de la necesaria instrucción
para una justa administración de los sacramentos y
el válido mensaje de la Palabra de Dios.
Por
tanto los Sermones están destinados directamente a
sus hermanos, para poner en sus manos un medio que
los ayude a ejercer el apostolado dentro del pueblo.
Los
diferentes autores y escritores que en el pasado o recientemente
han querido profundizar en la naturaleza de los Sermones
de San Antonio, han expresado opiniones substancialmente
concordantes, de las cuales referimos algunas.
"Sus
prédicas aparecen como un verdadero mosaico de textos
bíblicos colocados uno cerca del otro, combinados,
concordados, encadenados, entrelazados. Además,
el estilo mismo del Santo está completamente impregnado
de sabor bíblico, con transparentes y continuas alusiones
a conocidos pasajes de la Sagrada Escritura" (L. Gonzaga
de Fonseca).
¿Qué
son los Sermones de San Antonio? No son un manual
o una suma teológica... No se pueden definir tampoco
como una colección de comentarios de la Sagrada Escritura...
Tampoco son un manual de exégesis bíblica, ni
la exposición mística de innumerables textos
de la Sagrada Escritura... Son más bien un manual
o un prontuario de predicación que el Santo ofrece
a sus hermanos para sugerirles temas, argumentos, pensamientos
para desarrollar, según las ocasiones más variadas,
en el ejercicio del ministerio apostólico. (D. Scaramuzzi)
"En
modo más conciso y preciso, podemos definir los Sermones
como la obra principal del Santo: Sermonario litúrgico
bíblico teológico de preparación próxima
y especialmente remota, en particular de los frailes menores,
para la predicación" (S. Doimi).
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