|
 |
¿Qué son? |
 |
| |
 |
 |
San
Antonio es también un escritor.
Es, en verdad, el "santo de los milagros",
el santo popular que nos hace volver a encontrar las
cosas perdidas, pero sobre todo es el gran maestro
espiritual como lo indica el título de "doctor
evangélico" que le ha concedido la iglesia.
|
|
Su
identidad espiritual e intelectual en los siglos pasados ha permanecido
escondida por su fortísima personalidad carismática,
en la cual se arraiga el impresionante fenómeno de devoción
popular a nivel mundial, llamado"fenómeno antoniano".
Su enseñanza sigue siendo válida y eficaz aún para
nuestros tiempos.
¿Qué
son los Sermones?
Se
trata de 53 sermones dominicales, escritos en Padua durante el
trienio de su encargo como Ministro Provincial del norte de Italia (1227-1230).
A éstos se deben agregar otros 4 para las fiestas marianas
incluidos después del sermón para el XII domingo después
de Pentecostés. En cambio, se ocupó de los sermones festivos
en las postrimerías de su vida (a fines de 1230 y enero de
1231) por orden de Rainaldo de Jenne, cardenal de Ostia (más tarde
papa Alejandro IV), pero alcanzando sólo la fiesta de San Pablo
(entonces el 30 de junio) para un total de 20 sermones.
Contrariamente
a lo que el título nos pueda hacer creer, la enseñanza
de Antonio nada tiene en común con el género de sermones
predicados al pueblo, según un estilo vivo y pastoral que espontáneamente
imaginamos en los orígenes del franciscanismo. El ciclo de los
Sermones prolonga los cursos que el Santo imparte a los frailes menores,
jóvenes y menos jóvenes para formarlos en un modo de predicación
substancioso.
El
sermón de San Antonio es un sermón docto, escrito en
latín medieval, colmado de gran erudición. Se pone de manifiesto
claramente a partir de la amplia exposición de la Sagrada Escritura,
de la increíble abundancia de citas escriturales directas
(¡Son más de 6200!), del frecuente retorno a la
doctrina de los Padres y de los teólogos, de los filósofos
y de los poetas paganos, de las abundantes citas de expertos en ciencias
naturales, en particular modo de Aristóteles y de Solino.
|
|
Al acercarnos
a los escritos del Santo debemos tener presentes algunos datos. Antonio
desarrolló su actividad apostólica en el tercer decenio
del siglo XIII.
Es un hijo de su tiempo, ya sea por la formación religiosa
como cultural. Él está muy ligado a la corriente patrística,
renovada por los doctores de su tiempo.
|
 |
 |
En el medioevo la predicación se basaba casi únicamente
en la Sagrada Escritura. La predicación partía de una
cita bíblica porque la Sagrada Escritura era considerada la fuente
propia de toda doctrina sagrada o teológica.
La cita era llamada "autoridad" ya que como Palabra de
Dios tenía en sí misma la virtud de probar la enseñanza
que se impartía.
También
San Antonio ha seguido este método. Su obra, los Sermones, habla
de la Sagrada Escritura. Es más, con sus Sermones,
el Santo pretende exponer toda la Escritura para sacar de ella toda la
sagrada enseñanza.
Además,
se debe destacar la excelente articulación del sermón,
compuesto por un prólogo que lo introduce de manera solemne, la
múltiple división del tema en sus diferentes aspectos y
el desarrollo de estos de acuerdo con los diversos modos de interpretar
las citas de la Sagrada Escritura.
Es
todavía un sermón escolástico: está
orientado hacia la utilidad ya sea de quienes enseñan como del
auditorio. El prólogo de los Sermones no tiende a captar la benevolencia
del auditorio, antes bien tiene por objetivo, enseñar el método
de la predicación. Las argumentaciones en la exposición
del tema no están hechas mediante silogismos, sino con citas tomadas
de varias fuentes: la Escritura, los Padres, las ciencias naturales.
La variedad de los temas y las concordancias que los unen dan al sermón
una gran amplitud y variedad, como si fuera un comentario.
En
fin, se trata de sermón escrito, no simplemente hablado.
Da la impresión de ser una nueva versión de cuanto ha
dicho el Santo ya sea en su predicación como en la escuela, y siempre
para la utilidad tanto pública como privada; por lo tanto no es
una simple prédica, sino un tratado de materias sagradas, expuestas
en forma de homilía.
|
Considerado
bajo este aspecto, el sermón es un "género literario"
usado en los tiempos del Santo.
Se incluye en este género literario por ejemplo la castigatio
clericorum, es decir, las severas reprobaciones dirigidas al clero,
muy frecuentes en los Sermones del Santo. En el sermón
escrito esta castigatio no estaba en contraposición con la indulgencia
y con la caridad; aunque ésta tenía como fin pastoral tanto
la formación del clero, para que escapara de los vicios, como la
reprensión de los clérigos en edad madura, ya que los Sermones,
al ser material de estudio, podían pasar por manos de cualquier categoría
de clérigos, desde aquellos de humildes encomiendas hasta los de
vasta responsabilidad, o sea a los prelados.
|
|
El
mismo San Antonio demuestra conocer muy bien el aspecto literario del
Sermón, cuando desaprueba la conducta de los melindrosos, quienes
aun leyendo mucho, jamás llegan a la verdadera ciencia. Dice el
Santo: "Oh curioso, que te afanas y extiendes tu actividad en tantas
direcciones, vete, no digo donde la hormiga, sino la abeja, y aprende su
sabiduría. La abeja no se posa en tantas especies de flores ...
De su ejemplo aprende a no dar oídos a las diferentes flores de
palabras, a los diferentes librejos; y a no abandonar una flor para saltar
a otra, como hacen los melindrosos que hojean siempre libros criticando
las prédicas, midiendo las palabras, pero sin llegar jamás
a la verdadera ciencia; tú, en cambio, recoge de un libro lo
que te hace falta y colócalo en la colmena de tu memoria"
(Sermón del XI domingo después de Pentecostés, n.
13).
En
el aspecto literario es un deber señalar también otras
características de los Sermones, como las exposiciones
doctrinales, el modo de expresarse del Santo, los comentarios escriturales,
las anécdotas, las oraciones conclusivas, el discurso directo con
el lector, las fórmulas introductorias, la lengua latina.
En
las exposiciones doctrinales el Santo no siempre es sistemático,
pero aprovecha las diferentes ocasiones que el tema le sugiere. Baste
el ejemplo del domingo de Septuagésima. El tema es la obra de la
creación en seis días, a los que se añade el séptimo
día, el del reposo. El Santo expone anteriormente los artículos
de la fe, es decir, las virtudes del alma, y en tercer lugar las recompensas
de la patria celestial.
El
"sermón" de Antonio aún dista mucho del estilo
escolástico de la quaestio ya en voga en la universidad de París.
El
estilo, el modo de expresarse de Antonio, es práctico, no especulativo.
Está compuesto por imágenes, por figuras, como proponen
la Sagrada Escritura y la experiencia.
Los
comentarios escriturales: como hemos visto, la estructura del sermón
consiste en un tema tomado de la Sagrada Escritura y en su exposición,
en la definición del eventual nombre que se encuentra en la cita,
en la distinción de los diferentes argumentos, en la enucleación
del sentido espiritual, en la cita de varios pasajes escriturales que
concuerdan con el principal. En todo esto se desarrolla el comentario
de la propia Sagrada Escritura.
Los
Sermones son reavivados por frecuentes ejemplos, anécdotas y narraciones
de diferentes géneros.
Sirven para recordar los diferentes usos y costumbres, o para relatar
hechos acaecidos en la antigüedad.
Las
oraciones se encuentran al final de los Sermones o de las
diferentes partes en que éstos se dividen. Expresan peticiones
al Señor, o son doxologías, es decir oraciones conclusivas
de alabanza a Dios, a Cristo o a la Santísima Trinidad.
Con
bastante frecuencia el Santo se dirige directamente a los lectores
o mejor dicho a los oyentes, tratándose de textos ofrecidos a los
predicadores. Un ejemplo muy significativo lo encontramos en el primer
Sermón del segundo domingo de Cuaresma , en la segunda parte del
n. 5: "Aquí la escalera está puesta. Entonces, ¿por
qué no suben"? ¿Por qué continúan? ...
|
|
Los
Sermones tuvieron muy poca suerte. Esto no se debió a la
forma y al contenido de los Sermones, sino más bien al cambio
de cultura.
Poco después de la muerte del Santo, se instaura en Europa la llamada
"Escolástica", que constituye una mutación-evolución
radical del pensamiento filosófico-teológico cristiano en
Europa.
Junto al desarrollo doctrinal patrocinado por una cohorte de genios (Alberto
Magno, Tomás de Aquino, Buenaventura, Juan Duns Scoto, por citar
algunos), tenemos una nueva elaboración igualmente profunda a nivel
pastoral-litúrgico.
|
 |
 |
Se comienza
a impartir teología en modos totalmente diversos de los adoptados
por Antonio y su mundo cultural. En semejante clima los Sermones
se consideran como un crespón de rosas de otoño: bellísimas
y fragantes pero florecidas en el umbral del invierno. Rosas en fase terminal,
se diría. Antonio es hijo del siglo XII, un preescolástico,
unido aún sólidamente a la corriente patrística. Su
obra pronto se sintió como superada. No se leía
más la Biblia así, ya no se predicaba así. Los sacerdotes
tenían a su disposición prontuarios predicables más
manuables y prácticos, en donde se encontraba ya listo el sermón,
bastaba darle una hojeada. Resultaba que Antonio empeñaba demasiado.
Su lenguaje, su planteamiento mental, requerían una colaboración
diferente, una perspectiva cultural distinta. |
|
|
Vuelve al inicio de la página
Señala esta página
|
|