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La conversión de Ezzelino
 


Trevisan, Sant'Antonio incontra Ezzelino da RomanoEl déspota, arrogante, pérfido y cruel tirano Ezzelino da Romano, al principio de su tiranía, había llevado a cabo un enorme secuestro de hombres en Verona.

El padre intrépido, en cuanto se enteró de lo sucedido, se arriesgó y fue a hablar con éste de persona, a la ciudad de Verona, donde residía el tirano.


Y lo enfrentó con las siguientes palabras:

"Oh enemigo de Dios, tirano despiadado, perro rabioso, ¿hasta cuándo seguirás derramando sangre inocente de cristianos? ¡Tienes sobre ti la sentencia del Señor, terrible y durísima!".
Y muchas otras expresiones vehementes y desagradables le dijo a la cara. Sus soldados, estaban a punto de atacar, esperando que Ezzelino, como siempre, diera la orden de despedazarlo. Pero sucedió todo lo contrario, por disposición del Señor.

De hecho, el tirano, impresionado por aquellas palabras del hombre de Dios, abandonó su crueldad, y se convirtió en un manso cordero. Después, colgándose su cinturón al cuello, se inclinó ante el hombre de Dios y confesó humildemente los propios crímenes, asegurando que, según su beneplácito, repararía el mal cumplido.

Y añadió: "Compañeros de penas y fatigas, no os sorprendáis por esto. Os digo de verdad, que he visto irradiar del rostro de este padre una especie de luz divina, que me ha atemorizado hasta el punto que, delante de una visión tan abrumadora, he tenido la sensación de precipitarme rápidamente en el infierno".

A partir de aquel día, Ezzelino tuvo siempre una gran devoción al Santo y, mientras vivió, evitó hacer muchas atrocidades que habría querido cometer, según lo que el propio tirano confiaba (Benignitas 17,42-47).



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